El libro Histología de Geneser fue en su época el libro de cabecer de muchas cátedras de histología. Con sólidos fundamentos fisiológicos e histógicos, era una de las obras más completas disponibles. Sin embargo demoraron mucho en lanzar nuevas ediciones y quedó detenido en el tiempo. Se ha actualizado hace relativo escaso tiempo, y sigue siendo una buena fuente de estudio.

¿Sabes cuánto tiempo vas a necesitar para leer el libro completo? ¿Quieres organizar tu tiempo para poder distribuir tus horas de estudio en los días previos al examen o durante tu cursada? Pues bien, aquí te ofrecemos una calculadora de tiempo de estudio. Con ella podrás responder todas estas preguntas.

INSTRUCCIONES

1- Preparate para realizar un pequeño autotest de velocidad de lectura

2- Presiona sobre el botón iniciar y en seguida comienza a leer el texto que se encuentra en el recuadro. Leerás un fragmento al azar de una selección de lecturas cuya formas literarias requieren un esfuerzo adicional para entenderlas. No te esfuerces por memorizar, solo léelas con comodidad. Pero, Importante ! cuando finalices presiona rápidamente sobre el botón finalizar.

3- Una vez que presionas sobre el botón finalizar obtendrás los siguientes resultado:

Palabras por minuto leídas (velocidad de lectura); horas y minutos requeridos para finalizar un tomo de Latarjet

4- Junto con los resultados se abrirá una pequeña caja donde colocarás las horas que estudias por día. Con ello se calculará la cantidad de días que necesitarás.

PRUEBA TU TIEMPO DE LECTURA PARA: Histología de Géneser

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Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar don Quijote; de donde, como queda dicho, tomaron ocasión los autores desta tan verdadera historia que, sin duda, se debía de llamar Quijada, y no Quesada, como otros quisieron decir. Pero, acordándose que el valeroso Amadís no sólo se había contentado con llamarse Amadís a secas, sino que añadió el nombre de su reino y patria, por hacerla famosa, y se llamó Amadís de Gaula, así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya y llamarse don Quijote de la Mancha, con que, a su parecer, declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.