resistencia penicilina mecanismos

La resistencia que se puede observar a las penicilinas u otros beta-lactámicos (grupo al que pertenece la penicilina) puede ser originada por alguno de los siguientes cuatro mecanismos:

1) inactivación enzimática del antibiótico (enzimas generadas por la bacteria que rompen la molécula de penicilina inactivándola)
2) Modificación de las proteínas de unión a la penicilina (La penicilina funciona uniéndose a unas proteínas específicas de la bacteria. Cuando ésta logra modificar esas proteínas, la penicilina ya no puede hacer efecto)
3) Obstrucción a la penetración del fármaco (Las bacterias Gram negativas tienen por fuera de su pared celular, otra capa de membrana similar a la plasmática que obstruye el paso directo del antibiótico)
4) Bomba de Eflujo. Son proteínas que funcionan bombeando hacia el exterior el antibiótico que logra penetrar.

El mecanismo más frecuente para la resistencia de penicilinas es la inactivación enzimática. Se basa en la producción de enzimas Beta-Lactamasas por parte de la bacteria. Estas enzimas funcionan clivando el anillo lactámico de la molécula de antibiótico. No actúa solo sobre penicilinas sino también sobre otros beta-lactámicos (como cefalosporinas y carbapenemes) Sin embargo, cada grupo de enzimas beta-lactamasas tiene un sustrato específico o un rango de sustratos muy estrecho. Por eso hay beta-lactamasas que inactivan específicamente penicilinas y otras con un espectro más ampliado que también inactivan cefalosporinas. De los beta-lactámicos los más resistentes a beta-lactamasas son los carbapenemes, sin embargo también existen beta-lactamasas específicas para ellos. Se llaman Carbapenemasas.

La modificación de las proteínas a las que se une la penicilina (y otros beta-lactámicos) es una forma frecuente de resistencia. Al modificar la configuración molecular de la proteína, la penicilina no puede reconocerla y por ende no lleva a cabo su función antibiótica.

La obstucción a la penetración del antibiótico se puede ver en organismos gram negativos. Estas bacterias poseen además de su membrana celular y pared de mureína, otra membrana externa adicional. El fármaco lo atraviesa con dificultad siempre que existan poros y transportadores que le permitan el paso. Sin embargo, ser gram negativo no basta para ser resitente a los betalactámicos. La resistencia se gana cuando además de esta membrana externa el organismo cuenta con algún mecanismo extra como generación de beta-lactamasas, bomba de eflujo o control de la cantidad de transportadores de membrana disponibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *